Nuestra transformación al veganismo
Hace más de 4 años que somos orgullosamente veganas y esta es nuestra historia…
Creíamos que solo era una forma de alimentación pero se transformó en toda una experiencia satisfactoria. No somos de las personas que tuvieron el placer de nacer y ser criadas en el mundo del veganismo y eso es lo que inhibe a muchas personas ha realizar el cambio.
Aunque no fue una decisión fácil de tomar por todos los estigmas de la familia, amigos y sociedad que impiden de que veas el mundo de manera diferente, decidimos dar el paso y empezar a investigar. Habíamos escuchado un poco sobre los vegetarianos, al parecer en varias partes del mundo se estaba convirtiendo en el nuevo estilo de vida de muchas personas, entonces decidimos sacar la carne de nuestra dieta de a pocos e incluir otros alimentos para compensar la ansiedad, buscamos opciones para reemplazar los platos de comida básicos por verduras, carnes vegetales y granos que según lo que leíamos nos ayudarían mucho al cambio.
Logramos hacer grandes cambios, pero no fue fácil; de vez en cuando nos antojábamos de ciertos alimentos, pero nos dábamos cuenta que nuestra manera de verlos había cambiado, ya no los veíamos como simple comida, eran seres que pudieron haber vivido, así que retiramos por completo los animales de nuestra dieta. Pero la batalla con nuestros seres más cercanos apenas empezaba, las mil preguntas y cuestionamientos, las criticas constantes y lo difícil que se convirtió tener una cena navideña o un simple almuerzo familiar sin que dijeran “pero que van a comer”, “de donde sacan la proteína” y demás comentarios incómodos.
Varias de nuestras amistades empezaron a ver los cambios en nosotras y decidieron realizarlos
Nos dimos la posibilidad de ver mas allá de lo que sabíamos y volver a replantear lo que estábamos haciendo. Amamos los animales y los respetamos, pero nos faltaba algo, sentíamos que aún no cumplíamos con el respeto que ellos merecían. Llego un cambio mucho más difícil, pues este implicaba transformar totalmente la manera de ver la comida y ver como un simple pan con queso implicaba el sufrimiento de los animales.
Fue el cambio más difícil de hacer pues habían muchos postres y alimentos que realmente sentíamos que amábamos: un helado, unas galletas, un bon yurt, el queso…mmm…el queso. Empezamos a ver en los alimentos que consumíamos sus ingredientes y buscábamos sobre ciertos componentes de los cuales desconocíamos totalmente su origen y descubríamos que nos alimentábamos de sufrimiento, productos cancerígenos y dañinos desde cualquier punto de vista. Nuevamente llegaron de nuevo los reproches, cuando ya nos habíamos acostumbrado a los comentarios y sabíamos que responder comenzaron a decir “se van a alimentar de aire”, “si no le sacan la leche a las vacas van a sufrir mas”, etc. Nos sobrepusimos a eso porque sabíamos que aunque no fuésemos a salvar a todos los animales del dolor que les genera el hombre, seriamos una parte de su voz y alguien nos escucharía.
Decidimos demostrarles a muchos que ver el mundo de otra manera es posible, que podemos alimentarnos sanamente y además tener buenos sabores. Que incluso nosotras que tanto amamos los postres decidimos no dejarlos, solo transformarlos a lo que nos parecía mas ético y correcto para poder comer con la tranquilidad que nada moría o sufría para alimentar nuestra hambre.
Hacer un cambio es posible y aunque nuestro camino no ha sido fácil, fue posible con dedicación y amor.
Cada paso que damos puede influir en todo tu alrededor y dejar a un lado el egoísmo es el mejor paso que puedes dar.
Escrito por: Brigitt Valderrama


Muy bonito
Muy bonita historia 🙂
¡Muchas gracias!